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Blockchain & Criptomonedas: Bitcoin

07/09/2017

 

Durante los últimos años, la sociedad ha vivido una revolución provocada por la aplicación de la tecnología en nuestro día a día, una de las que los últimos meses aparece a diario en los medios de comunicación es blockchain.

 


El origen de la tecnología blockchain se encuentra en el artículo académico donde se define la criptomoneda más famosa actualmente, el Bitcoin. En este artículo, Satoshi Nakamoto, seudónimo bajo el que se oculta el creador o creadores de Bitcoin, expone el algoritmo para trabajar con Bitcoins que, en una versión más general, es conocido como blockchain.


La tecnología blockchain, o cadena de bloques en español, se presenta como un conjunto de tecnologías que combinadas hacen posible que computadoras y otros dispositivos puedan gestionar su información compartiendo un registro distribuido, descentralizado y sincronizado. Pero no es solo eso, sino que la información se transmite y guarda de un modo extremadamente seguro, respetando la identidad y privacidad. Además es un registro que no permite su alteración, es decir, no permite deshacer o reescribir lo ya registrado y es visible para cualquier participante de la red, añadiendo transparencia al sistema.


Como analogía podemos equiparar el blockchain a un libro de cuentas, donde en cada página se registran las operaciones para un cálculo final en el que se tiene en cuenta el resultado obtenido en la página anterior. Cada uno de los participantes del sistema tiene una copia de este libro de cuentas y éste no puede ser modificado sin la aprobación de la mayoría de los participantes.


Si bien existen múltiples aplicaciones potenciales para esta tecnología, la primera, y hasta el momento única son las criptomonedas o criptodivisas que la utilizan para realizar operaciones de compraventa o cualquier otra transacción entre usuarios sin necesidad de una tercera parte, normalmente un banco, para poder completar la operación. Las criptomonedas más conocidas son el Bitcoin y el Ethereum, pero en la actualidad existen aproximadamente unas 400 criptomonedas. Bitcoin, fue la primera criptodivisa descentralizada y no emitida por un banco central.
Tomando como ejemplo el Bitcoin, existen dos tipos de usuarios. En primer lugar, los nodos, se trata de todo usuario del sistema y se encarga de mantener copias constantemente actualizadas de ese libro de cuentas. En segundo lugar, los mineros. Los mineros son un subgrupo de nodos que se encarga de dar validez a las modificaciones del libro propuestas por el resto de nodos.


Pero, ¿cómo pueden validar las operaciones los mineros? Todas las operaciones que se realizan en la red se van agrupando en bloques encriptados y, para validarlas, los mineros deben encontrar la clave que permita desencriptar estos bloques. Cada vez que un minero valida una operación, si esta es a su vez validada por más del 50% de los mineros, recibe 12,5 bitcoins.
En los inicios, los mineros eran entusiastas de la tecnología que querían potenciarla y se podía minar con un ordenador normal pero debido a la evolución de la cotización, durante el pasado julio 12.5 bitcoins equivalían a cerca de 30.000€, se ha desarrollado toda una industria para el minado de criptomonedas. Existen pools de mineros que utilizan sistemas especialmente diseñados para este trabajo, especialmente en China que controla aproximadamente el 70% del mercado.

El enorme gasto energético de estos procesos es uno de los grandes puntos débiles de esta tecnología. Se calcula que cada transacción con bitcoin supone al menos 26 kilovatios hora, o lo que es lo mismo, el 89% de lo que consume un hogar medio estadounidense en un día.


Los primeros bitcoins nacieron en 2008 pero no fue hasta 2010 cuando se realizó la primera transacción, un usuario de la criptomoneda ofreció 10.000 bitcoins, unos 25 dólares, por un par de pizzas. Unos días más tarde de esta compra, el precio del Bitcoin creció un 1.000% pasando de 0.008 dólares a 0.08 dólares por un bitcoin. El próximo año, la criptodivisa Bitcoin logró la paridad con el dólar americano. En 2013 se pone en funcionamiento el primer cajero automático de bitcoins en San Diego, California y Baidu, conocida como la "Google china" que actualmente realiza aproximadamente 3.300 millones de búsquedas al día lo que representa cerca del 80% del total del país, empezó a aceptar bitcoins. En 2014, más empresas como por ejemplo DELL o Microsoft empiezan también a aceptar bitcoins. Durante 2015 más de 150 mil empresas aceptan pagos con las criptodivisas. En 2016, el número de cajeros automáticos de bitcoins superaba los 700 en todo el mundo.

Durante los años descritos en el anterior párrafo, el valor de la criptodivisa ha sido muy volátil pero en lo que llevamos de año, su valor ha subido sucesivamente marcando récord de cotización, superando los 4.000 dólares el mes de agosto. Todo ellos nos hacen pensar en otras situaciones similares vividas anteriormente en otros sectores. Recordemos que a lo largo de la historia se han producido innumerables burbujas con sus pinchazos correspondientes. Las más recientes, la burbuja de las "puntocom" en el 2000 o la del sector inmobiliario en 2008.

 

 

Durante este año, en el mundo de las criptomonedas o criptodivisas ha ganado fuerza lo que se conoce como ICO (Initial Coin Offering) u oferta inicial de monedas para financiar proyectos relacionados con la tecnología blockchain. Estos emprendedores que utilizan la tecnología de la cadena de bloques para nuevos desarrollos han superado en captación mediante las ICO (en lo que va de 2017) a sistemas como el Venture Capital.

Desde el punto de vista del emisor, a cambio del capital que se recibe en bitcoins o ethereums principalmente, se entregan los llamados tokens a los inversores. Los tokens son unidades de valor digital que pueden venderse en internet sin la necesidad de una tercera parte, o simplemente mantener en cartera esperando el buen desarrollo del proyecto o plataforma sobre el que se hace realizada la inversión. Obviamente, si el proyecto falla o no cumple con las expectativas, esos tokens perderán parte o la totalidad de su valor, como sucedería en una inversión errónea cualquiera.


Obtener fondos mediante una ICO requiere de menos trámites burocráticos. La documentación a presentar a los inversores se concentra en el llamado white paper, que contiene los detalles esenciales del proyecto. Esta facilidad, unida al éxito mencionado, ha supuesto un claro incentivo para muchos emprendedores de cara a lanzarse a impulsar nuevas aplicaciones que intenten superar los logros obtenidos hasta la fecha. Si analizamos los riesgos, el más claro viene justo de aprovechar algunas de las ventajas de los ICO como fuente de estafas. Se han dado caso de emprendedores que han utilizado proyectos fantasmas para intentar captar fondos y desaparecer después. Así mismo, otro de los problemas que afronta el inversor es la viabilidad del proyecto. Al no tener un sistema de valoración clásico y apoyarse en expectativas futuras, no es fácil intuir la viabilidad del proyecto en cuestión, y ese es el riesgo que se corre y se debe entender. Los ataques de 'hackers' son también posibles y un riesgo regulatorio que se puede presentar en cualquier momento.


Finalmente, el lunes pasado, el Banco Central Chino determinó que las colocaciones en el mercado de criptodivisas (ICO) son ilegales y los fondos obtenidos deben ser reembolsados aunque aún no se ha determinado cómo. Las plataformas de intercambio no podrán cambiar monedas procedentes de ICOs por moneda tradicional, y los bancos no podrán participar en ellas. Esta decisión, provocó que las dos principales criptomonedas (Bitcoin y Ethereum) sufrieran importantes caídas en sus cotizaciones. Por otra parte, el supervisor de los mercados de Estados Unidos, la SEC, ha alertado sobre estas operaciones, aunque no las ha prohibido.

 

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