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Harvey, costes económicos: primeras estimaciones

04/09/2017

Durante la semana pasada un nuevo desastre natural sorprendió a EE.UU. En particular, irrumpió en la costa del estado de Texas en Estados Unidos el huracán Harvey, el cual posteriormente se convirtió en tormenta tropical dejando a su alrededor fuertes inundaciones en la región.

 

Curiosamente coincide con el duodécimo aniversario de uno de los peores huracanes en la historia reciente, el Katrina, que se cobró la vida de 1.800 personas y tuvo un impacto económico en daños materiales de aproximadamente 160.000 millones de dólares.

A pesar que todavía es pronto para tener una estimación de costes, todo indica que tras más de cinco días de precipitaciones récord, casas y locales comerciales inundados, decenas de miles de personas afectadas y una cuarentena de personas muertas hasta la fecha, las autoridades estadounidenses advierten que podría ser uno de los desastres naturales más caros de la historia del país.

Si bien los costes sociales son incuantificables, los costes económicos asociados serán muy elevados. Aunque la mayoría de las compañías no se atreven todavía a dar sus estimaciones, todo parece indicar que el monte total de los costes superará al Katrina, siendo los 190.000 millones de dólares las cifras que se manejan hasta la fecha.

Tormentas más costosas en Estados Unidos: Daños en miles de millones, ajustados por inflación.

A nivel económico, como en todo desastre natural existen industrias que se ven fuertemente perjudicadas. Entre ellas destaca la industria aseguradora la cual se encarga de la protección de riesgos económicos. Los primeros montantes podrían ascender a unos 30.000 millones de dólares, cantidad inferior a la del Katrina (45.000 millones de dólares), los cuales deberán der repartidos entre entidades aseguradoras tradicionales (de vida y no vida) y entidades reaseguradoras, cuya función principal es asumir parte del riesgo de las entidades aseguradoras las cuales suelen ceder entre el 5% y el 10% del total del riesgo cubierto. La principal diferencia con el Katrina es que esta vez el grado de cobertura en las propiedades afectadas podría ser inferior por lo que las entidades deberán hacer frente a menores pérdidas sobre el volumen total de daños.

Sin embargo, en esta ocasión la zona afectada se encuentra en una de las regiones más prolíferas en términos de actividad económica, que es el estado de Texas. Texas es una de las regiones más dinámicas del país y con una fuerte importancia en cuanto a su actividad energética, que supone aproximadamente un 30% de la capacidad total de refino de Estados Unidos. Harvey ha provocado el cierre de al menos 12 refinerías cuya capacidad para convertir petróleo en productos refinados como la gasolina superaba los 3 millones de barriles de petróleo diarios, lo que ha provocado un descenso en la oferta impactando en los precios de los carburantes al alza. Por su parte, el precio de las referencias de petróleo Brent y, sobretodo, West Texas descendían por el hecho de una menor utilización de barriles de petróleo por cierre de capacidad y discontinuación en el suministro por afectaciones en oleoductos.

Otros sectores que también se ven damnificados aunque con un grado de relevancia dentro de la actividad económica inferior, como por ejemplo el sector químico. Se calcula que el huracán Harvey podría haber afectado a un tercio de la producción química de Estados Unidos. El hecho más relevante en este sector sucedió el pasado jueves cuando hubo dos explosiones en la planta química de la compañía francesa Arkema Inc., como consecuencia de los graves daños por el paso del huracán. Los productos químicos son altamente inflamables y se utilizan en una gran variedad de industrias como por ejemplo la industrial o la alimenticia, consecuencias no inmediatas que se observarán en los próximos meses.

Por último, el sector inmobiliario también sufriría las consecuencias del huracán ya que muchas de las construcciones que estaban en marcha quedarán detenidas o canceladas. En contra pero, algunas constructoras especializadas en reconstruir edificios tras desastres naturales podrían beneficiar a las acciones de éstas, así como compañías de mejora del hogar como Home Depot o Lowe¿s. Paralelamente, otras industrias también se verán beneficiadas, como por ejemplo los fabricantes de automóviles los cuales verán sus ventas repuntar al preverse una renovación del parque en las ciudades afectadas en un momento especialmente crítico, puesto que todo apunta a que el sector se encuentra en plena desaceleración tras alcanzar pico de ventas en alrededor de 18 millones de vehículos/año.

 

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