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Nota explicativa sobre la actualidad de los mercados

13/02/2018

 Las expectativas inflacionistas devuelven el ruido al mercado.

 

 

 

¿Qué ha ocurrido?


Wall Street cerraba el pasado viernes su peor semana de los dos últimos años. El Dow Jones, iniciaba la semana con una caída del 4.6%, perdiendo la barrera de los 25.000 puntos, la mayor caída porcentual en un día desde Agosto 2011 y la mayor caída en puntos de la historia. Después de que el martes subiese un 2.33% y el miércoles cerrase prácticamente plana, el jueves volvía a perder un 4.15%, la segunda mayor bajada en puntos de la historia, acumulando así una caída semanal de -5.21%. Durante estos días, vimos como el índice de volatilidad americano (VIX), indicador de aversión al riesgo, experimento una subida del 115.6%, el mayor repunte en una sola sesión de toda su historia. Los otros dos índices de referencia de la Bolsa de Nueva York también fueron castigados, el S&P 500 y Nasdaq retrocedieron durante la semana anterior un5.16% y 5.06% respectivamente.


En el otro lado del atlántico, los principales índices europeos se unieron a la senda bajista de Estados Unidos. El Euro Stoxx 50 retrocedió en la semana 5.6%, el DAX Alemán un 5.3%, el FTSE 100 un 4.72% y el Ibex 35 un 5.6%, tratándose de su peor balance desde junio de 2016, cuando el resultado del Brexit sacudió las bolsas internacionales.


El origen del desempeño reciente


La caída de los índices viene inicialmente explicada por el repunte de los tipos a largo plazo, principalmente el Treasury (bono americano a 10 años). Un endurecimiento de las condiciones financieras más allá de lo que la economía puede soportar resulta negativo para la economía real y para las decisiones financieras de los agentes económicos. No obstante, dada la buena coyuntura actual este proceso no se produce de forma inmediata sino que tarda en trasladarse varios trimestres. En relación con las cotizaciones de las acciones, mayores tipos de interés suponen menores valoraciones (debido a un menor valor del valor presente de los flujos de caja) y un menor atractivo ya que el activo libre de riesgo tiene una mayor remuneración. En este sentido, los niveles actuales amenazan el tradicional EYG "earning yield gap" o atractivo de las bolsas frente a la renta fija en términos de rentabilidad. Sin embargo, las expectativas de inflación deben materializarse para anticipar futuras subidas de tipos de interés y dependerá en último término de cómo gestionan la política monetaria los principales Bancos Centrales. En cualquier caso hay que tener en perspectiva que los mercados de renta variable han gozado de un mercado alcista extraordinariamente alcista tanto en intensidad como en ciclo, el último ciclo alcista de bolsa americana arrancó en marzo de 2009, lo que supone un ciclo de 9 años.


La escasez de rendimientos de los activos de renta fija promovido por los paquetes no convencionales de compra de activos, los cuales a su vez han inundado de liquidez los sistemas, unido a la excelente evolución post crisis en los precios de los activos de riesgo han forzado a los inversores a asumir de forma progresiva mayores niveles de riesgo. Una de las consecuencias de lo anterior ha sido el auge de la inversión pasiva, la cual ha alcanzado un nuevo máximo en términos de activos bajo gestión frente a la gestión activa tradicional. Las fuertes entradas de flujos hacia estos vehículos han impulsado determinados activos e índices hasta niveles exigentes, sirva como ejemplo las denominadas FANG (iniciales de las compañías Facebook, Amazon, Netflix y Google), por lo que cuando se han encendido las alarmas los inversores han empezado a realizar beneficios a través de estos activos, que por otro lado son los más líquidos y los más sencillos de materializar. (...)

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